Hace unos cuatro o cinco veranos
fui a visitar a mi hermana que vive en Buenos Aires, pero
al llegar sin avisarle de que iba a pasar unos día
con ellos me encontré con que no estaban.
El portero me dio la dirección de la casa que habían
alquilado en Mar del Plata, pero como estaba cansado de
conducir desde Montevideo hasta allí preferí
hospedarme en un hotel por una noche y al otro día
seguir viaje.
El portero muy gentilmente me había indicado por
que calles tenía que atravesar la ciudad de Buenos
Aires para luego tomar la Ruta 2 la cual me llevaría
a Mar del Plata, después allá preguntaría
como llegar a la calle donde estaban mi hermana y su familia.
Manejé unas tres horas y lo único que se
veía eran campos y más campos y algunos
arroyos, la vía del tren me acompañaba a
un costado de la carretera y a veces podía ver
alguna garza en los lugares donde había agua estancada.
Realmente estaba hastiado de ver tanto campo, me dije
tiene que haber una ruta como la que va a Punta del Este
desde la cual se pueda ver el mar.
Después de pasar por una población que los
carteles indicaban que era Maipú se me ocurrió
consultar un mapa que un rato antes había comprado
en una gasolinera, allí indicaban caminos secundarios
que me llevarían a la costa, al ver esos ramales
mi vena aventurera se hizo presente haciéndome
pensar:
"Nadie me espera, ni saben que voy en camino, por
qué no ir por alguno de esos caminos y descubrir
zonas que estan vedadas para los turistas comunes porque
nadie los lleva por allí".
En el mapa pude ver un lugar llamado Las Armas y que desde
allí había un camino hasta Pinamar y después
todo por la costa se podía llegar a mi destino
final.
Cuando avisté los carteles indicadores de que estaba
en ese lugar, crucé la ruta y me introduje por
ese camino que según el mapa llevaba hasta la costa.
Por lo menos por la ruta que había abandonado pasaban
vehículos, pero por donde me metí ni las
moscas se animaban a hacer notar su presencia en ese sendero
desierto y en otros tramos totalmente poblado por vegetación
rastrera y pantanosa.
Atravesé un pueblo que los carteles decían
que se llamaba Gral. Madariaga, me puse muy contentó
y más tranquilo porque iba bien encaminado hacia
la costa.
Seguí adelante hasta que divisé un tipo
de basural que no era tal, sino un camping abandonado,
quien sabe por qué razón los asiduos usuarios
habían dejado de utilizarlo.
Más adelante vi un camión muy viejo repleto
de bolsas de papa estac! ionado a un lado del camino,
cuando pasé a su lado vi unas piernas de hombre
que se asomaban desde abajo del camión seguramente
ese hombre estaba tratando de arreglar algun desperfecto.
Al pasar a su lado el hombre que estaba revisando el camión
salió de abajo y comenzó a hacerme señas
y a gritar que me detuviera. Como no podía detenerme
porque ya habí pasado unos cuantos metros de él
le grité que lo había escuchado y que daría
la vuelta.
Un poco más adelante giré dando la vuelta
para detenerme justo al lado del camión donde vi
a un tipo alto, rubio, de cara redonda y ojos negros,
vistiendo solamente el jean que había visto un
rato antes que salía desde abajo del camión.
Estaba bastante empapado por la transpiración que
le corría desde la frente mojándole la cara
y otro tanto salía de sus axilas mojándole
unas tetillas tremendamente marcadas por unos músculos
enormes, tal vez hechos por el trabajo de la tierra.
Primero me pareció que tendría unos veinticinco
años pero luego, por su expresión de inocencia,
supuse que era menor.
Por tanta transpiración producida por los rayos
del sol (que estaba muy alto ya que se acercaba el mediodía)
de su pecho brillaban unos vellos ondulados los cuales
le cubrían gran parte del cuello y seguramente
se perderían dentro de su pantalón en alguna
forma muy seductora pero vedada a mi vista.
-Por fin alguién que para! Estoy acá desde
la mañana y sólo pasaron tres autos. Sos
el primero que se detiene.
Una vez que desahogó su rabia porque no pasaba
nadie se secó las gotas de sudor que bajaban por
sus cejas mojándole los ojos, luego se acomodó
el sombrero de paja que cubría su cabeza y me dio
la mano húmeda por la transpiración que
de su cara había pasado a ella.
Muy amablemente me pidió que lo llevase hasta el
pueblo para pedir ayuda y que vinieran a recoger el camión
y las papas que llevaba en él.
Mientras nos estrechábamos las manos me explicó
que su camión era muy viejo y se recalentaba mucho
y más con ese día tremendo de calor, a pesar
de que lo habí dejado enfriar esa envejecida maquinaria
no quiso marchar más.
De mecánica no entiendo un cuerno, pero por cortesía
y por conversar un poco ya que estaba aburrido de ese
camino desierto le dije que me dejase echar una ojeada,
que por supuesto no encontré nada, intenté
ponerlo a andar inútilmente.
El muchacho se puso a mi lado y se inclinó sobre
el motor.
Yo moví una mano hacia atrás y la palma
vino a quedar sobre una de sus nalgas, cerca de la raya.
Como él no se movió, avancé y comencé
a mover los dedos sabiendo que me estaba exponiendo a
un disgusto o tal vez a una golpiza, pero estaba preparado
para defenderme si el muchacho se mostraba ofendido.
Continué masajeándole el trasero y... entre
tanto, le dije que no tenía problemas en acercarlo
al pueblo más cercano.
El granjero me sacó la mano de su trasero la puso
sobre el motor y me dijo:
-Agradezco mucho tu ayuda, pero no me interesa pagarte
con mi trasero ya que no voy por ese camino...
El granjero era apetecible, musculoso, tostado por el
sol y me imaginaba que bajo ese jean tendría algo
muy apetitoso para disfrutar así que me jugué
una última carta diciéndole:
-Como quieras, entonces me voy... no tengo ningun problema
en que te quedes al sol todo el día esperando otro
que pase y te lleve.
Crucé la ruta rumbo a mi auto mientras él
me miraba desde su camión, al darme vuelta para
ver que hacía vi su mirada como que quería
decirme algo.
Su cara denotaba mucha preocupación o miedo y medio
tartamudeando me preguntó:
-Qué querés a cambio por llevarme a Pinamar...,
tengo que entregar estas papas y si no lo hago se van
a enojar conmigo...
-Nada... solamente pasar un buen rato juntos, ya que este
camino es muy solitario, ando medio perdido y apareciste
vos para iluminarlo con tu presencia...
El escupió en el piso y me contestó que
había hecho algunas cosas antes, pero que no iba
a dejar que le metiera nada en el trasero.
Acepté la condición que puso, condición
es un decir no sé si fue una advertencia o una
sugerencia, subimos a mi coche y antes de arrancar metí
la mano debajo del asiento, saqué un par de revistas
eróticas las cuales siempre llevo para distraerme,
se las di para que se fuese excitando mientras buscaba
algun lugar más escondido donde podría estar
más a gusto con este rubio y hacer lo que me permitiese
dentro de sus limitaciones.
Un par de kilómetros más adelante vi un
camino de tierra y él muy conocedor de la zona
me dijo que doblase por allí y que me metiese en
un bosquecito que había más adelante.
Estábamos a buena distancia del pueblo más
cercano.
Durante el trayecto había observado que el rubio
se tocaba cada tanto la bragueta mientras miraba las revistas
y el bulto que se marcaba bajo el cierre de su jean era
muy notorio.
Detuve el auto entre unos árboles y sin decirle
que se bajase le dije:
-Sacate los pantalones, quiero ver que ocultás
dentro de ellos.
Tímidamente me contestó:
No tengo mucho para mostrar....
Pero igualmente se desprendió el cinturón
y se quitó los pantalones ante mi inquisitiva mirada,
luego pude comprobar que era cierto lo que decía,
no la tenía muy larga, pero sí bastante
gruesa.
Me impresionó la cantidad de vello que cubría
su cuerpo.
Sus piernas, muslos, entrepiernas y pies estaban cubiertos
por pelos largos y sedosos; me hizo acordar a los chimpacés.
Le froté el vello de las piernas hacia arriba y
hacia abajo mientras jugaba con la lengua en su breve
prepucio.
Su pija, por su cincunferencia, apenas cabía en
mi boca y su glande con perfecta forma cilíndrica,
se iba ensanchando a medida que llegaba a la base. Sus
huevos, obscuros y velludos, eran carnosos y olorosos.
El chico dejó escapar un profundo gemido cuando
mi lengua comenzó a rodear su glande.
Su verga se puso totalmente dura con solo el contacto
de mis labios sobre el prepucuio que apenas cubría
ese glande tan grande.
Lentamente mis manos se pusieron a jugar con los vellos
que cubrían su pecho y su vientre. Pasé
los dientes por el vello del pubis lurgo le succioné
los huevos al mismo tiempo que de su garganta salían
exclamaciones de placer acompañadas de palabras
que formaban frases como:
-Seguí! Me encanta lo que me estás haciendo..!
Luego cerró los ojos abandonándose a mis
manos, a mis labios, a mi lengua y a mi dientes.
Le levanté los brazos para lamer y succionar sus
axilas, después jugué con la lengua un buen
rato en sus musculosas tetillas, que estaban semiocultas
por el vello. También metí la lengua en
su ombligo mientras lentamente, continuaba estimulándole
la verga.
El se retorcía de placer y gemía cada vez
más fuertemente, por suerte sus gemidos delatadores
se perdieron entre los áboles del lugar mientras
de su verga se asomaban gotitas de precum indicándome
que cada segundo que transcurría su organismo se
excitaba más y más con cada lamida y chupada
que mi caliente lengua y labios le daban a su portentosa
anatomía.
Cuando noté que sus huevos habían recibido
el estímulo suficiente como para retenerlo a mi
lado hasta que yo tambien disfrutase de él me empecé
a desnudar a toda velocidad para disfrutar al máximo
posible ese encuentro.
Bajé el respaldo del asiento y me acosté
sobre el rubio en posición de 69, pero sin suerte
porque el inmediatamente movió la cabeza para que
mi pija dura y chorreante de precum no estuviese sobre
su boca y nariz.
-Cuántas veces acabás por día?
-Y... tres o cuatro....
Sin continuar mi interrogatorio me metí su verga
hasta el fondo de la garganta tratando de que eso tan
grueso no me ahogase, la excitación que le produjo
tener su pija alojada en lo más profundo de mi
garganta lo obligó a mover las caderas de tal forma
que comenzó un mete y saca furioso dentro de mi
boca.
-Dale.. chupá.. si es lo que quisiste durante todo
el viaje.....chupááámellaaaaaa...!!!
Entre sus gemidos intercalaba palabras estirándolas
por el placer que recibía su cuerpo a través
de las terminales nerviosas de su verga y que con cada
metida aumentaban un poco más, luego comenzó
a tocar mi pija en toda su longitud dándome mucho
placer con sus dedos ásperos y callosos que raspaban
la delicada y suave piel que la cubre.
Metí la lengua por debajo de su escroto y comencé
a lamerle su hoyito muy apretado, oloroso, velludísimo
y completamente empapado por el líquido salado
de su transpiración.
No opuso resistencia y seguí hurgando hasta que
llegué a su ano con mi lengua, se lo penetré
con la lengua a la vez que mi verga era estímulada
por su dedos y por sus gemidos cada vez más excitantes
y excitados.
Le levanté el trasero y lo dejé apoyado
en mis hombros para poder lamerlo sin problemas. El orificio
anal era tremendamente apretado, si no era virgen muy
pocas pijas lo habían visitado porque mi lengua
tenía dificultades en introducirse por allí,
pero al cabo de un buen rato de luchar y luchar por abrir
el camnio finalmente mi lengua cansada pudo vencer la
resistencia y mis ojos pudieron ver como su ano se le
abría cada vez más con los movimientos de
avance de mis dedos.
Cuanto más gemía el rubio mayor era el estímulo
que aplicaban sus dedos sobre mi pene a la vez que mi
lengua comenzaba a deslizarse fácilmente hacia
adentro y hacia afuera del orificio que ya no oponía
resistencia al placer que lo inundaba.
Le pedí que se recostase de nuevo, busqé
el lubricante y los condones que siempre llevo a mano,
debajo del asiento, cuando los tenía en mi poder
me metí la pija hasta la garganta sintiendo que
sus huevos me tocaban la nariz. Luego metí el dedo
mayor bien lubricado en su ano, para masajearle la próstata,
después de un largo rato haciándole eso
y oyendo su gemidos y aullidos pidiéndome:
-Pija...pijaaa. meteme la pijaaa! No aguantooooo más...
Después empujé mi verga en su boca, sin
encontrar ninguna resistencia.
El tratamiento fue tan eficaz que en menos que canta un
gallo me bañaba la garganta con su leche y la mía
le llenaba la boca pues ya no la rechazaba sino que la
chupaba deseperadamente.
La transpiración no solamente producida por las
agitadas chupadas mutuas sino por el sol que estaba en
su apogeo bañó nuestros cuerpos con ese
sabor salado y el esfuerzo nos dejó exhaustos por
un buen rato.
-Aprendiste ráapido?!!!
Mi verga exprimida continuaba en su boca, la sacó
para responderme:
-Con mis hermanos jugábamos a esto... bueno...
cuando éramos más chicos, ahora no lo hacemos
más.... no pienses que soy marica...mi hemrano
menor siempre me la quería meter por culo... me
dolía mucho porque la tiene más grande que
la mía y nos peleábamos por eso....
-Y que pasó?
Nada.. nos pusimos a coger a las terneras y a las ovejas
y. .. me dejó tranquilo, pero seguimos haciendo
el 69...
-Antes de que te deje en el pueblo quiero tener tu pija
alojada en mi culo un buen rarto...
Antes que terminase la frase se enojó, tomó
su ropa y salió desnudo del auto, luchamos un poco
hasta que cedió, pude quitarle su ropa y la tiré
dentro del auto, subió nuevamente gritándome:
-Haré todo lo que quieras!! Pero llevame a la costa
donde tengo que entregar el cargamento de papas..
Seguía desnudo sentado al lado mío, temblando
por la rabia que lo invadía mientras yo me puse
a besarle ese cuello y pecho peludos que tanto me excitaban.
Empezó a calmarse con las lamidas y mordiscos que
comenzó a percibir en esa parte de su anataomía.
A los pocos instantes mi mano buscó su pija y sentí
que empezaba a ponerse dura nuevamente, pero no terminó
allí la cosa porque él tambien buscó
mi verga y la apretó con su mano para luego jugar
con ella por un buen rato mientras yo seguí usando
mi lengua ent! re los vellos de su pecho.
-Te voy a hacer el honor de que me cojas primero...
Le murmuré al oído, mientras nuestras pijas
se erguían.
Entre protestas el granjero me hizo prometerle que se
la sacaría si le causaba mucho dolor, le aseguré
que sólo se la metería si sentía
placer: una mentira que me habían dicho alguna
vez a mí y que yo había repetido a otros
debutantes.
Lubriqué mi ano con un dedo untado con la c! rema
y luego de chuparle un poco la pija le puse un condón
y arriba de éste una generosa porción de
crema lubricante.
-La tenés pronta ahora metémela!!!
Como la tenía corta y gruesa, le fue difícil
calzármela, pero una vez que mi esfínter
dejó pasar a su glande lo demás entró
muy facilmente.
-Quédate quieto !! No te muevas hasta que mi recto
se vaya acostumbrando a tenerla dentro y el grosor de
tu verga lo vaya dilatando.
No sé si porque estaba muy excitado por terminar
cuanto antes e irse para Pinamar que no me hizo caso y
siguió moviéndose mientras me decía:
-Tu culo es sensacionaaaaaalll...nuncaaa había
cogido un culooo tan caliente y móvil como esteeee..
Por supuesto que no podía creer esas cosas, pero...el
muchacho parecía tan inocente que supongo que no
eran frases que se dicen por decir, él realmente
estaba disfrutando de lo que a regañadientes había
aceptado hacer.
Al cabo de unos segundos de moverse a toda velocidad me
descargó unos abundantes chorros de semen que lamentablemente
fueron amortiguados por el condón quedando esa
deliciosa eyaculación allí dentro.
Yo me quedé de verga dura porque no habíia
eyaculado mientras él quedó exhausto sobre
mi hasta que le pedí que se diese la vuelta para
poder lamerle el orto como lo había hecho un rato
antes.
Muy dócilmente se dio la vuelta, me dediqué
a lamerlo hasta que fue cediendo para poder introducirle
la lengua acompañada por mis dedos lubricados con
mi propia saliva y prontamente se hizo sentir el efecto
porque se excitó otra vez a pesar de que su verga
había expulsado una gran cantidad de semen por
segunda vez su pija se alzó bastante con ese tratamiento
al que estaba siendo sometido su ano.
-Por favooor, metéemelaaaa, no aguantooo máásss..!!
Mi pija es larga, pero no gruesa, y siempre disfruto con
los principiantes aunque cada vez son más escasos...
Los más temerosos a la penetración descubren
que pueden gozar conmigo por eso estaba seguro de que
el cosechador de papas aguantaría.
Nos pusimos en la posición de la cucharita, y comencé
a empujar con más fuerza cuando oí que él
me decía que la sacara rápido porque le
vinieron ganas de cagar.
No le hice caso porque supuse que era una sensación
lógica del esfínter que al ser dilatado
le daba esa sensación y seguí bombeándolo
y masajeando su verga al mismo tiempo.
Al poco tiempos dejó de protestar y fue muy excitante
sentir el ruido de mis pelotas cuando chocaban con sus
nalgas.
-Cojeeeme con fuerzaaa,,, a toda velocidaaaaad..!.!
Mi mano quedó empapada, creí que él
había eyaculado nuevamente pero fue una falsa alarma,
era el precum que estaba saliendo de su verga en gran
cantidad.
Sus piernas estaban sobre mis hombros, sus manos me tocaban
el agujero de mi culo tratando de meterme algun que otro
dedo mientras mis manos se ocupaban de pajearlo a la misma
velocidad que mi pija entraba y salía de su orto.
-Apúrate...no aguantooo mááássass..!!!
Gemía y su miembro palpitaba mientras mi pija hinchada
le llenaba el culo, le di varias estocadas más
y él acabó lanzando su leche sobre mi pecho
para derramar las últimas gotas sobre su velludo
vientre.
Saqué rápidamente la verga de su ano porque
un sonido muy fuerte con un olor fétido me hizo
hacerlo a toda prisa.
El se puso de pie y corrió hacia los árboles,
a hacer lo que había anunciado antes, su recto
al ser dilatado estado aguantando?? Lo obligó a
ir a vaciarse o tal vez el chico tenía ganas de
hacerlo desde antes de encontrarme y había estado
aguantando?
Me saqué el condón bastante sucio por sus
materias, lo tiré fuera del auto y mientras mi
"amigo" desagotaba sus intestinos me vestí
para esperarlo y reanudar la marcha.
Ya había pasado casi media tarde, no habíamos
comido nada pero habíamos disfrutado de tres polvos
muy intensos y agotadores.
Volvió a pedirme algo con que limpiarse el culo,
le dí un rollo de papel higiénico, sin pudor
se limpió al lado del auto y me dijo:
-Me arde el culo, mirámelo a ver como está..
Se agachó y con las manos separó las nalgas,
tenía un olor tremendo pero aparte de eso estaba
muy dilatado pero no presentaba ninguna lesión
externa.
Lo tranquilicé diciéndole que se mojase
con agua fría y que se pusiese alguna crema o algo
por el estilo.
Durante el trayecto hasta Pinamar casi no me dirigió
la palabra, muy pensativo y callado se mantuvo en esos
pocos kiIómetros que faltaban para arribar a nuestro
destino.
Me indicó que estacionase el coche en una verdulería
que era la que le compraba las papas, les contó
lo sucedido con su camión y como ellos necesitaban
con urgencia las papas para ponerlas a la venta se fueron
con él a buscar el cargamento y de paso verían
si podían hacer algo por el camión.
Nos despedimos sin siquiera darnos las gracias por el
rato pasado en ese bosquecillo, pero ante sus amigos no
se podía poner en evidencia....
Mi estómago tenía hambre, ya que desde la
mañana no había probado bocado, miré
el reloj y eran más de las cuatro de la tarde,
di unas vueltas por allí y cuando vi un restaurante
bajé y pedí una buena comida para reponer
fuerzas.
Después de almorzar recorrí el lugar para
ver como era la playa, luego seguí las indicaciones
que me dieron algunos veraneantes, tomé por la
Ruta 11 hasta un sitio llamado Camet y por allí
entré a Mar del Plata.
Pregunté a algunas personas por la calle Polonia,
que era donde mi hermana había alquilado, como
nadie la conocía, en un kiosco compré un
mapa de la ciudad.
Menuda sorpresa me llevé!! Esa calle estaba muy
distante de donde yo me encontraba por eso tuve que atravesar
la ciudad para finalmente llegar a mi destino donde nadie
me esperaba.
Me recibieron muy contentos y por supuesto pasé
una magnífica semana con ellos.
Del rubio nunca más supe nada, andará cosechando
papas y tal vez usando su culito con alguna pija hambrienta
de carne y sedienta de esperma.
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